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Volver a conectar

Tengo 43 años, un hijito de 4 años y mi pareja con quien estamos juntos hace 21 años. Anoche fui al CC Konex, a ver a Nonpalidece y reviví.

 

Por si no los conoces, acá los podes escuchar. Es una banda de reggae que escucho hace 20 años más o menos. Ellos ayer comentaron que hace 29 años que tocan, y yo saqué cuentas porque me acuerdo que los conocí por un compañero de trabjo, cuando trabajaba en Consolidar Salud allá por mis veinte pocos.

Me ponía mi reproductor MP3 de 1 GB de memoria a pila, auriculares, y trabajaba en la oficina. Seguramente sonaría esta canción.

 

¡Qué buena banda!, ¡cómo amo el reggae!. Me da paz, me hace sentir libre, la cadencia de la música, las letras, la buena vibra que transmite (y no lo relaciono íntimamente al cannabis como naturalmente suele asociarse). Es un todo.

 

Anoche, aparte, fue nuestra salida para festejar el aniversario de novios. Venimos en piloto automático hace un tiempo y necesitabamos reconectar. Luego de ser padres todo avanzó a una velocidad vertiginosa y, hablo por mí principalmente, me perdí de mi esencia y mi chispa y ando buscándome.

 

Obvio que no fue solo la maternidad. Sí, es un gran cimbronazo, pero fue todo, los cuarenta, el trabajo, el crecer, el vivir a mil siempre haciendo y haciendo, siempre con mucha carga a cuestas.

 

Pero quiero detenerme en lo que volví a sentir anoche. Si hubiera tenido un papel y lapicera ahí mismo hubiese quedado ridícula pero habría bajado mil ideas que vinieron desordenadas. ¿Acaso es eso vivir?, ¿conectar con esa esencia interna?, la música, la brisa, una cerveza fría, el baile, la gente amable. Volver a sentirse como hace 10, 15 o 20 años atrás pero sin tantas exigencias, sin tanta careta. Sólo bailar. ¡Que hermoso!

 

Ojalá pueda llegar a transmitir algo de lo que sentí. Fue salirse de la matrix por un momento, apretar un botón, frenar la vida, bajarse, bailar unos temas y volver a subir pero renovada. Sabiendo que adentro sigue viviendo esa Ceci natural, que se conmueve con cosas simples, que logra conectar con esa energía divina que nos mantiene vivos y nos guía, llámenlo como quieran, porque ni yo se cómo se llama. A veces le digo Pachamama, naturaleza, energía, esencia…

 

Genial, al menos logré bajar a mínimas palabras lo que viví por dentro, aunque sabemos que es imposible poner todo en palabras y de hecho, es minimizarlo también un poco.

 

¡Nos vemos en las redes, o nos leemos en otra entrada del blog!.  ¡Escuchen a Nonpa!.  ¡Vivan!.  Déjense llevar por la música, por el fluir, sin tantas vueltas en la cabeza. Yo lo intentaré aunque no me es fácil.